La librería más antigua de Rosario
- 12 dic 2014
- 2 Min. de lectura
Descubrí la librería Longo una tarde de mediados de 2013. Venía de comprar libros en la plaza Sarmiento y la encontré de casualidad, metidita entre construcciones más nuevas, un edificio antiguo, como salido de 1900. Entré por pura curiosidad, impulsada por ese amor mío hacia las construcciones antiguas y a los libros.
Me recibió una mujer mayor, que estaba sentada detrás de un mostrador tan antiquísimo como la librería misma. Inmediatamente se puso a hablar conmigo mientras yo recorría las estanterías con los ojos y tocaba los lomos de los libros con la punta de los dedos, manchándomelos de polvo (seguramente acumulado de hacía varias décadas).
El lugar era increíble, todo allí era viejo y desgastado, pero eso era lo que lo hacía tan interesante. Una mina de oro para coleccionistas y amantes de las cosas usadas.
Se vendían desde libros por $10 hasta tarjetas postales por $5. En el centro del local se amontonaban un centenar de revistas El Gráfico a $20, todas de ediciones antiguas (y con antiguas me refiero de hace treinta años atrás).
Me fui del lugar con un libro en el bolsillo y la promesa de volver.
Y volví, al año siguiente, pero esta vez no sólo por curiosidad, sino con avidez de conocimiento.
Al entrar me volvió a recibir la misma mujer de la vez anterior, igual de sonriente y predispuesta a charlar. Le pregunté si podía hacerle algunas preguntas y así comenzó la conversación.
Me contó que la librería estaba en pie desde 1905, cuando su padre Alfonso Longo la inauguró, y que en la actualidad el local estaba dirigido por ella y su cuñada. Mientras hablaba comenzó a sacar periódicos de una estantería que tenía a su espalda, detrás del mostrador.
“Acá fue cuando nos hizo una nota La Capital” me dijo poniendo un diario sobre la mesa, donde la primera plana rezaba La librería más antigua de Rosario cumple sus primeros cien años. Y después de un rato mostrándome las notas que se publicaron sobre la librería comenzamos a hablar de libros, y de cómo el internet hizo que los chicos ya no leyeran.
La librería Longo se mantiene abierta de hace 109 años, lo que parece increíble. Sigue vendiendo libros, sigue teniendo clientes, sigue estando en el mismo lugar (en el número 1173 de la calle Sarmiento), y sigue siendo una librería familiar, abierta a todo aquel que desee aventurarse a entrar; como reza un cartel al fondo del local: la entrada es libre.










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